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GNA recupera territorio y se fortalece ante un eventual regreso del diálogo

LIBIA CONFLICTO | 05 de junio de 2020

Fuerzas libias leales al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA). EFE/STR/Archivo

Trípoli, 5 jul (EFE).- La reconquista hoy por parte del Gobierno sostenido por la ONU en Tripoli (GNA) de la estratégica ciudad de Tarhouna ha devuelto a Libia al reparto territorial previo al inicio del asedio a la capital en abril de 2019 y colocado a las dos partes en conflicto en una posición de mayor equilibrio de cara a un eventual regreso a la mesa de negociación, como querían tanto Rusia como Turquía.

Según el general Mohamad Guenunu, portavoz de la "Operación Volcán de la Ira" -que aúna a las milicias del GNA y de la vecina ciudad-estado de Misrata-, varias unidades entraron por cuatro ejes y en apenas dos horas se apoderaron de la localidad, esencial en el cerco que el mariscal Jalifa Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido en el este y hombre fuerte del país, mantiene desde abril de 2019.

"Nuestras tropas combatieron con la horrible milicia Kaniyat durante más de una hora. La derrotaron y la obligaron a huir en dirección a (la localidad de) Bani Walid", afirmó.

Fuentes de las milicias de vanguardia informaron a Efe, por su parte, de que el plan es continuar con el avance hacia esa localidad, de la que las fuerzas de Hafter (LNA) comenzaron a replegarse hace una semana.

La recuperación de Tarhouna es el último éxito de una ofensiva iniciada hace dos semanas y que ha permitido al GNA reconquistar la base aérea de Al Watiya, clave en la guerra de drones, y el antiguo aeropuerto internacional de Trípoli, en desuso desde 2014 pero esencial para cualquier defensa o eventual conquista de la ciudad.

Hafter conserva aún en el oeste la localidad de Al Gharyan, fundamental para proseguir con los bombardeos aéreos, algunas posiciones en la carretera que une Trípoli y Misrata y el oasis de Jufrah, al que se han replegado la mayoría de sus efectivos.

EQUILIBRIO POLÍTICO

El avance del GNA se produce apenas una semana después de que los mercenarios del "Wagner Group" -propiedad del oligarca ruso Yevgeny Prigozhin, amigo íntimo del presidente Vladimir Putin- y de las milicias árabes sudanesas "Janjawed" -acusadas de crímenes en Darfur- comenzaran a abandonar el frente de batalla.

Y en pleno desembarco de miles de mercenarios sirios reclutados por Turquía y enviados para apoyar a las milicias del GNA.

"Turquía y Rusia están dispuestos a negociar porque cada uno tiene muy claros sus intereses, que no chocan en Libia", explica a Efe un analista de Inteligencia árabe afincado en Túnez.

"Hafter ya había conseguido el objetivo planteado hace un año: que nadie dudara que era un parte legítima y poderosa del conflicto. Ankara sabía que el GNA estaba en una posición de debilidad a la hora de negociar y necesitaba recuperar cierto equilibrio", afirma el experto, que por motivos de seguridad prefiere no ser identificado.

Los últimos avances del gobierno ONU se producen apenas 48 horas después de que la ONU anunciara un nuevo acuerdo entre los contendientes para recuperar el diálogo bajo la antigua fórmula 5+5, es decir cinco negociadores elegidos por cada parte.

La iniciativa busca por tercera vez poner fin a los intensos combates, que en apenas un año han causado la muerte de cerca de 1.800 personas -casi 400 de ellas civiles-, heridas a 20.000 más y obligado a más de 200.000 a abandonar sus hogares.

Las otras dos -un alto el fuego propuesto en enero por Rusia, principal apoyo de Hafter (junto a Jordania, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Francia), y por Turquía (a la que apoyan Qatar e Italia); y una tregua pedida por la ONU en marzo en el marco de la lucha contra el COVID-19- fracasaron al no ser respetadas por los contendientes, aunque ambos dijeron aceptarlas.

CRÍMENES DE GUERRA

En este contexto, Amnistía Internacional (AI) denunció hoy que todas las partes en conflicto han cometido presuntos crímenes de guerra en los combates librados mientras el mundo estaba pendiente de la pandemia.

En un comunicado, la organización advirtió que son los civiles una vez más los que sufren las peores consecuencias de la guerra y que entre los crímenes destacan "el saqueo, los ataques indiscriminados y la colocación de minas anti-personas terrestres en edificios civiles".

"AI ha examinado decenas de incidentes mediante testimonios de testigos, análisis de fotos y videos de código abierto e imágenes satelitales. Instamos a todas las partes y a las fuerzas asociadas en Libia a detener de inmediato los ataques contra civiles y otras violaciones del derecho internacional humanitario", afirmó.

La ONG también acusó a las potencias que han convertido la guerra civil en Libia en un conflicto multinacional privatizado, sin ejércitos, de violar sistemáticamente el embargo de armas impuesto por la ONU en 2011, durante la revuelta que acabó con la dictadura de Muamar al Gadafi.

Mohamad Abdel Kader

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